» La mejor
ayuda para quitarse las dudas
Por Daniel Matias
Para entender el idioma, de Madrid
a Ushuaia, se encuentra desde el año pasado en las
librerias un libro fruto del trabajo de las 22 academias
de lengua española. El Diccionario Panhispánico
de Dudas pretende resolver los problemas que encuentren
los 400 millones de hispanohablantes. Una obra maestra,
sin duda.
Si se ha preguntado alguna vez si se acentuán
las mayúsculas, si la forma correcta es « México
» o « Méjico » o si puede escribir
« fuagrás », entonces el Diccionario
panhispánico de dudas le ofrece la mejor respuesta.
La iniciativa partió como respuesta a las 50.000
preguntas anuales, unas 300 diarias, que llegaban a las
distintas Academias de la Lengua sobre el correcto uso del
idioma. Para el director de la Real Academia Española
de la Lengua, Víctor García de la Concha,
constituye este diccionario el símbolo « sin
rodeos de una nueva política de las Academias, una
política que camina hacia una lingüística
panhispánica, la unión de ambos lados del
Atlántico para hacer más fuerte al castellano
». Los miembros de las 22 Academias de la Lengua Española
(entre ellas la norteaméricana y la filipina) han
venido trabajando durante los últimos cinco años
en su elaboración. Se trata de uno de los más
ambiciosos proyectos lingüísticos jamás
emprendidos en el idioma español con la idea de que
los españoles solo representan el 10% de los hispanohablantes.
La idea es orientar al lector para que pueda discernir qué
palabras son del español estándar y cuáles
están marcadas geográfica o socioculturalmente
como formas dialectales o son vulgarismos, además
de señalar las que son incorrectas porque violan
reglas del idioma. De este modo, se zanjan eternas polémicas,
como la pronunciación de la «c» - que
en España suena «z» (en algunos casos)
y en América «s». Claro que esto puede
hacer pensar que existen muchas diferencias entre el español
que se habla en España y el que se utiliza en Iberoamérica.
Esto de ningún modo es cierto. Muy al contrario,
los expertos participantes en el proyecto cifran en un 80%
las coincidencias del acervo común, mientras que
las diferencias sólo aparecen en el 20% de las expresiones.
En todo caso, todas las academias acordaron atender a la
unidad de la lengua pero con respeto por su diversidad.