Mexico 68 - Recuerdos olímpicos
Por Naief Yehya
Dix jours avant l’ouverture des Jeux Olympiques de 1968, le pouvoir mexicain réprime une manifestation étudiante. Bilan : environ 300 morts. C’est le massacre de Tlatelolco. Les JO, les premiers organisés dans un pays en voie de développement, débuteront comme prévu le 12 octobre sous la protection de l’armée. L’écrivain mexicain Naief Yehya nous raconte l’année olympique à Mexico.
El 12 de octubre de 1968, fueron inaugurados los XIX Juegos Olímpicos en México, a los que mañosamente llamaron “los juegos de la paz”. Apenas diez días antes, grupos paramilitares, en particular el tristemente célebre batallón Olimpia, y tropas del Ejército llevaron a cabo una de la peores carnicerías de la historia del México posrevolucionario1. La cifra oficial de muertos fue 20. Nunca se supo el número real de víctimas, muchos piensan que debió de estar alrededor de 300. Para quienes nacimos en la década de los sesenta, los acontecimientos de mayo del 68 fueron un rito iniciático temprano. A los cinco años, mi vocabulario se enriqueció con la palabra matanza, descubrí los gestos de angustia y conocí las expresiones de zozobra. Como tantas otras familias mexicanas de izquierda en 1968, abrimos la puerta a la paranoia y adoptamos la derrota como una medalla que se portaba con orgullo. Obviamente, yo no entendía lo que estaba sucediendo, tan sólo sabía que el Ejército había disparado sobre los estudiantes, que se habían usado los tanques contra civiles desarmados, que ardían autos y autobuses en las calles. Mucho menos podía entender lo que pasaba porque por aquel entonces me operaron de miopía en un pequeño hospital particular. No estoy seguro de si aún tenía los ojos cubiertos de vendas cuando tuvo lugar la balacera en la plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, un barrio caracterizado por grandes edificios multifamiliares situado en el centro de la ciudad de México. Un barrio que vivió una tragedia más durante el terremoto de 1985, cuando varios edificios sepultaron a cientos. Durante la convalecencia, mi madre me leía Moby Dick. El capitán Ahab quedó para siempre emparentado en mi imaginación con el Consejo Nacional de Huelga (CNH, creado el 2 de agosto del 68), el liderazgo del movimiento formado por estudiantes y maestros de las principales instituciones de educación superior del país, entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM2.