Raices : revue d'actualité, culture et langue espagnoles

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Daniel Matias

Corazón latinoamericano

Gustavo E. Clariá
Docteur en économie, correspondant de RAÍCES en Amérique latine

Agradezco a RAÍCES que me brinda el honor de presentar mis propios artículos. Y por tratarse de la primera vez, considero un deber de “buenos modales” presentarme brevemente a los lectores. Nací en Córdoba de la Nueva Andalucía, bella ciudad en el corazón de Argentina, aunque poco la disfruté. A los 18 años ya estaba dando vueltas por el mundo. Viví y estudié en Europa. Luego, regresé a América latina, donde pude compartir el sufrimiento y las alegrías de muchos pueblos del sur y de su gente. A pesar de llevar en mis venas sangre catalana y piemontesa, mi corazón sin dudas –y lo digo con orgullo– es latinoamericano. Mi sensibilidad y las circunstancias de la vida me llevaron tras las “venas abiertas de América Latina”, según la fuerte expresión de Eduardo Galeano. Descubrí dolores profundos, ancestrales (que llevo dentro de mí, también con orgullo), y también tuve la dicha de descubrir impensables bellezas y riquezas de estos pueblos, a veces, misteriosos, poco conocidos y, a la vez, maravillosos.
En este número les presentaré dos bellas ciudades latinoamericanas: Montevideo y Asunción, capitales del Uruguay y del Paraguay respectivamente. ¡Ojo a no imaginarlas parecidas por los nombres semejantes de ambos países!, pues se caería en un gravísimo error.
Montevideo es la capital de una nación que tiene y conserva sus raíces en Europa (especialmente en Francia). Su sólida cultura y su proyección hacia allí apuntan. Los pocos aborígenes que poblaban la “Banda oriental” (como se llamaba a ese territorio situado en la costa oriental del Río Uruguay), fueron cruelmente diezmados, y con ellos desaparecieron también las pocas raíces amerindias de esa tierra. Uruguay es considerado como “la Suiza latinoamericana”, por sus connotaciones de larga tradición democrática, con un fuerte sentido de las instituciones, y por la participación y compromiso cívico de su pueblo. Su clima, templado y agradable, trasluce el carácter amable de su gente. Y a su ciudad principal, que sabe conservar su tradición y su patrimonio, me gusta llamarla “Montevideo de sabores antiguos” (pág. 10).
Asunción es, en cambio, capital de un típico país sudamericano en búsqueda de su identidad mestiza y de su destino en el concierto de las naciones. Conserva sus fuertes raíces aborígenes, evidenciadas por los dos idiomas oficiales: el castellano y el guaraní. En el interior del país se habla sólo el segundo y se comprende, apenas, el primero. La exuberante vegetación subtropical, es también expresión de la bondad y generosidad de su gente. La conocí y la dejé florecida, por eso lo de “Asunción en flor” (pág. 16).
Dos ciudades y dos países bien diferentes, como lo son el día y la noche. Dos capitales dignas de ser visitadas. Te invito, en estas páginas, a que las conozcas conmigo. ¡Que las disfrutes!


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