El peronismo de Eva
por Verushka Alvizuri
Pour Loris Zanatta, auteur d’une biographie politique sur Eva Perón, elle fut le pouvoir sans le titre. Or, l’historien n’est ni juge pour la condamner, ni prêtre pour lui donner l’absolution. Mais il peut, en revanche, s’interroger sur la nature de son pouvoir, et sur la manière de l’exercer : le péronisme de Eva fut une religion politique fondée sur le culte du chef. Médiatrice entre le dirigeant charismatique et le peuple aveuglé par la foi politique, elle fut en quelque sorte la madone de ce péronisme.
En 1952, Argentina detuvo su corazón. Evita había muerto. Dicen que su velorio fue el más largo del mundo. El mito había nacido y con razón. Cualquiera se quedaría con la boca abierta frente a la huella que dejó una mujer joven, provinciana, de origen modesto y de escasa cultura. Con su juventud como única arma, Eva se abrió campo en la capital, Buenos Aires. Se casó con el militar Juan Domingo Perón en 1945 y a partir de 1946 comenzó a participar activamente en la promoción política de su marido: Perón ganó las elecciones. En 1947 realizó una gira por España, Italia, Portugal, Francia, Suiza, Brasil y Uruguay, proyectando su imagen a escala internacional. En 1948 creó la Fundación “María Eva Duarte de Perón”, una obra de asistencia social y propaganda peronista. Sólo el cáncer detuvo a Evita, a los 33 años, en su ambición de convertirse en presidenta de la Argentina.
Su vida intensa y breve provoca un interés ilimitado. Mirando los catálogos de bibliotecas, me percaté de que había al menos unos 200 títulos cuyo objeto es Eva. La “evamanía” ha producido abundante materia cultural: monumentos, películas. Su itinerario es una museografía: la casa natal, el museo Evita, la fundación Eva Perón. Ella es a la vez objeto de estudio, fondo de comercio y lugar de memoria.