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Coliseos del presente y gladiadores del futuro


Coliseos del presente y gladiadores del futuro

por Octavio Díaz Juárez

« En esta esquinaaaaa, la leyenda de toooodos los tieeeeempos, la pesadilla de tooodos los rudos, el enmascaraaaaado de plaaaaata... ¡¡¡El Saaaantoooo !!! ».
Hete aquí el clásico grito en las arenas donde se celebra, hasta el día de hoy, la Lucha Libre en todo México. Con el paso del tiempo, los héroes sólo cambiaron sus nombres o sus máscaras, pero los colosos que hoy vemos en la tele peleando de manera espectacular, atrapándose con sus llaves tremendas o dando fantásticos saltos acrobáticos, son los mismos de siempre: los sobrevivientes del ancestral Coliseo Romano adaptados al espectáculo moderno.
Pero, ¿de dónde vino este arte? ¿Quiénes fueron sus precursores?
No nos apresuremos a contestar de golpe. Volvamos, eso sí, al comienzo de esta nota. Corría el año 1933 aquella tarde en que entraba “El Santo” al ring y comenzaba, de manera oficial, la Lucha Libre Moderna en todo México.

Primer asalto: un poco de Historia
Por ese entonces no había nada máscaras ni música de presentación. En esos años, los luchadores provenían de diferentes nacionalidades y eran, posiblemente, aficionados a la lucha grecorromana que venían a probar suerte en tierras aztecas.
En 1910 y en plena Revolución, el italianao Giovanni Relesevitch traía los primeros gladiadores profesionales, evento que se anunciaba como una “compañia teatral”. Ese mismo año, el Teatro Colón se convertía en “cuna” de la Lucha Libre con la promoción de un francés: Antonio Fournier. Sería justamente Fournier quien alojaría a las primeras estrellas de la época, como el “Conde Koma” y “Nabutaka”. Diez años después y en la misma ciudad, otro promotor galo (Constand le Marin) contrataba al luchador nipón “Kawamula”, a “León Navarro” y a la leyenda americana, “Hércules Sampson”. La competencia entre las citadas tres compañías sería feroz y arrastraría a miles de adeptos hasta el presente: era la Edad de Piedra de la disciplina.
Sin embargo la Lucha Libre tal como la conocemos en la actualidad, tuvo una acta de nacimiento: el 21 de setiembre de 1933. Y por cierto que también tuvo un padre: el empresario mexicano Salvador Lutteroth, quien confeccionaría para esa fecha la primera cartelera de estrellas: “El Chino Achiu”, el norteamericano “Boby Sampson”, el irlandés “Cyclone Mackey” y el mexicano “Yaqui Joe”.
A partir de entonces, la Lucha Libre se convertiría en uno de los deportes más populares de la historia de México después del fútbol y en un hecho social cuyo magnetismo sólo es comparable al que ejerce la televisión.



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