» Deportes vascos elogio de la fuerza física
Par Andrés Cantarero
« La force basque » mérite son nom. Elle est l’illustration sur le terrain du sport, de l’esprit d’équipe, de la force d’âme de ce « peuple de silex » dont la langue est une des plus vieilles d’Europe. « La force basque » lorsqu’elle se déplace hors de ses frontières naturelles des deux côtés des Pyrénées, fait trépigner d’enthousiasme ses spectateurs subjugués par les exploits de ces gladiateurs portant béret. Voici un abécédaire des principaux tours de nos herculéens voisins
.
El origen de los deportes tradicionales vascos lo encontramos en el trabajo cotidiano del campesino y del pescador, y en ambos es la fuerza física la principal protagonista, como también está presente en leyendas y mitos vascos, en los que personajes de fuerzas extraordinarias eran capaces de realizar tareas hercúleas. Mientras en la mitología de otros pueblos intervienen los poderes sobrenaturales, en la mitología vasca son actos de tremenda fuerza física los que salvan las situaciones difíciles.
Los « baserritarrak » o campesinos realizaban tareas diarias que exigían una gran fortaleza física, como el arado de los campos, la recogida de leña, la siega de la hierba y la construcción de cercas de piedra que delimitasen sus terrenos, entre otras. Los caseríos de antaño se encontraban prácticamente aislados a causa del terreno montañoso, lo que provocaba que la población se concentrara en las ciudades o villas situadas en los valles. Por eso, los campesinos vascos pasaban mucho tiempo en soledad y, en consecuencia, muchas de las labores cotidianas las realizaban individualmente.
Que gane el mejor
La competición deportiva es, en su origen, una apuesta entre campesinos, que quieren demostrar en la plaza del pueblo sus habilidades y fuerza en la realización de las labores cotidianas.
La principal fuente de riqueza de los campesinos era el ganado, y para alimentarlo se necesitaba el pienso. De la cortada y recogida diaria rápida del pienso nació la competición de siega de hierba, o sega apustua.
Hasta hace unos años, y como ha sucedido en todos los deportes rurales, la competición se realizaba en forma de apuesta. Las pruebas tenían lugar a principios de otoño, cuando la hierba había crecido al máximo y cuando hay más trabajo en el caserío, lo que favorecía la buena forma física de los particpantes. La prueba dura hoy en día una hora, y al final de ésta, un equipo de jueces, rastrilleros, pesadores, atadores y ayudantes entran en escena y pesan la hierba cortada por ambos participantes.
Los harrijazotzaileak o levantadores de piedra realizan distintas pruebas según
el tamaño y la forma de la piedra. Sólo hasta que ésta
se carga sobre los hombros se considera que se ha realizado la alzada.
