» ¿Catalán y/o castellano?
La gente quiere que convivan, y los políticos quieren enfrentarlos
Par Ramón Vilalta
Le nationalisme qui s’est développé en Catalogne au XXe siècle a placé au coeur de sa construction idéologique la langue comme fondement de la nation catalane. La vigoureuse politique de défense et de promotion du catalan mise en place après le franquisme, et renforcée ces dernières années, suscite polémiques et oppositions, notamment au niveau du système éducatif. Pourtant, la reconnaissance progressive de la pluralité linguistique et culturelle en Espagne fait de ce pays un modèle – perfectible – basé sur la décentralisation et le concept de diversité.
En el mundo hay 400 millones de personas
que hablan castellano, además de otros 14 millones
que se esfuerzan por aprenderlo. Sin embargo, hay algunos
políticos catalanes que se niegan a emplearlo, e incluso
a que los catalanes lo utilicen.
La sociedad catalana siempre se ha caracterizado por ser culta,
bilingüe, tolerante y abierta. No obstante, la política
actual del Gobierno catalán, la Generalitat, impone
un modelo basado en el monolingüismo educativo y cultural.
Basta con recordar algunas anécdotas que ilustran la
intolerancia de políticos nacionalistas catalanes,
como el secretario del partido Ezquerra Republicana de Catalunya
(ERC), Joan Puigcercós, quien en las Fiestas de la
Mercé de Barcelona de 2006 se ausentó del pregón,
porque la invitada, la escritora Elvira Lindo, habló
en castellano. O cuando, en la campaña electoral de
octubre de 2006, Arturo Más, el presidente de Convergencia
i Unió (CiU), -una coalición conservadora nacionalista
-, se negó a debatir en castellano con José
Montilla (candidato a presidente de la Generalitat por Partido
Socialista de Cataluña, PSC). Recientemente, el Gobierno
catalán interpuso un recurso en contra de la iniciativa
parlamentaria de incluir una tercera hora semanal de enseñanza
del castellano en las escuelas.